Entre Mantarrayas y Tiburones
Los días soleados en el patio se jugaban muy a gusto. En el tendedero, las sábanas se convertían en el mar,donde nadábamos todos.
Jugar a bucear era lo mejor para los mayores, aunque los pequeños tenían suficiente con imaginar que nadaban entre peces de colores.
Los mayores nadaban entre tiburones, y si alguno de estos perseguía a algún pequeño, ellos lo rescataban y lograban escapar vivos y muy contentos.
Cuando alguna mantarraya finalmente lograba envolverlos, acababa zarandeada en la arena, en plena guerra para tratar de zafarse.
El juego concluía cuando mamá terminaba liberando a alguno de nosotros, que había acabado en el suelo completamente envuelto en alguna de esas mantarrayas, y con un regaño que nos duraría el resto de la tarde…
Entre Mantarrayas y Tiburones
Los días soleados en el patio se jugaban muy a gusto. En el tendedero, las sábanas se convertían en el mar,donde nadábamos todos.
Jugar a bucear era lo mejor para los mayores, aunque los pequeños tenían suficiente con imaginar que nadaban entre peces de colores.
Los mayores nadaban entre tiburones, y si alguno de estos perseguía a algún pequeño, ellos lo rescataban y lograban escapar vivos y muy contentos.
Cuando alguna mantarraya finalmente lograba envolverlos, acababa zarandeada en la arena, en plena guerra para tratar de zafarse.
El juego concluía cuando mamá terminaba liberando a alguno de nosotros, que había acabado en el suelo completamente envuelto en alguna de esas mantarrayas, y con un regaño que nos duraría el resto de la tarde…

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